Queridos lectores:
Hoy os traigo una reflexión de gran importancia para mí. Este tema es algo significativo en mi vida diaria, por eso me parece importante expresaros como es vivir con un transtorno de ansiedad generalizada.
Lo primero que debeís saber es su definición. Este trastorno se caracteriza por una preocupación excesiva y continua, difícil de controlar. Que interfiere en la vida cotidiana del individuo que lo padece hasta llegar a condicionarla.
Si la vida es estresante y la ansiedad es tan común en la sociedad, ¿cuando le podemos llamar transtorno? En el momento que no se es capaz de estar calmado en el día. Cuando las pesadillas, el imsonio, las ganas de acabar con la vida… Están a flor de piel. Todos esos indicios indican que la ansiedad deja de ser algo común, por tanto, se convierte en un agente problemático dentro del cuerpo.
Podriamos decir que vivir con este transtorno se asemeja con un ente extraño a las espaldas, solo que no existe, es la cabeza la que juega esa mala pasada. Pero se siente tan real, el peligro se siente tan vivo que la respiración se agita. Como si por la calle se estuviera siendo perseguido. No se puede respirar, se vomita, se llora, solo se siente como un ataque al corazón que deja sin vida. Realmente solo es la cabeza la que reproduce los miedos que se guardan en el interior.

Cuanto más frecuentes se hacen los ataques, caes en un abismo. Solo hay oscuridad y pesimismo, no crees que tenga solución. Anulas planes, abandonas proyectos, te encierras en ti mismo… Creas barreras en tu vida diaria para que nunca vuelvan las horas de sufrimiento que parece que te persiguen…
Esta enfermedad mental te hace odiarte. Siempre pensé que el autoestima tenía relación, pero incluso gente estable y con un gran amor por si mísmas, pueden desarrollar ansiedad generalizada. Esta enfermedad no se cura, se controla. Pero se necesita mucho tiempo y ayuda profesional, psicologica y psiquiatrica, porque te dejas de querer y eso es muy peligroso. Una vez que controlas los ataques pasas mucho tiempo rescostruyendote, recuperando la fuerza que crees que perdiste. Para ello es muy importante contar con tu entorno en el proceso, volverte a sentir vivo y retomar aquellas cosas que hacían que tú fueras tú.
Más de una vez le he tenido miedo a la ansiedad y por ello he tenido más ataques, incluso de forma más recurrente. Con ayuda de la terapia comprendí que todo en la vida tiene solución, menos la muerte. En cierto modo seria algo como, lo que no te mata pues te hace más fuerte. Y se supera, se sigue adelante, más reforzado para enfrentarse a la vida.
Ya os he contado como he vivido y entendido este trastorno. Pero este post quedaría en vano si no os doy consejos que a mi me han servido, para ayudaros a vosotros o que ayudeís a alguien que conozcais que esta pasando por esto:
- Interesate por preguntar que es lo que necesita. Tu interés puede significar mucho para el enfermo.
- Nunca le digas al enfermo en medio de un ataque que se tranquilice. Mejor ayudale a respirar y despeja su mente hablando de otras cosas (si son banales mejor).
- Enseñale a poner en orden su vida. Comentale hábitos de vida saludables, como el deporte. Recomiendale organizar sus tiempos para que no abandone sus tareas y objetivos personales.
- Animale a pedir ayudar profesional. Una terapia puede ayudar a salir de la incertidumbre. Además, le diagnosticaran aquello que le ayude a mejorar.
- En medio de un ataque no permitas que el enfermo desarolle sentimientos de culpa. Es muy fácil que en un ataque el afectado entre en bucle y eso genera más ansiedad.
- Cuando todo pase, escucha mucho, deja que cuente como se siente.
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